

TREINTA AÑOS NO ES NADA...
Y los primeros que llegaron a la cita frente al Templo del Santuario de Guadalupe se tomaron la foto del recuerdo. Yo no aparecí en ella y no porque la hubiera tomado, lo que pasó es que me adelanté al salón donde tuvimos el evento. Esta ocasión rompimos nuestra marca de asistencia y llegamos a 400 compañeros de la Generación 74-78 y lo mejor de todo: el ambiente único y para recordarlo siempre. Algo tenemos los que pertenecemos a esta generación, que hemos logrado reunirnos después de tantos años por TERCERA OCASIÓN, lo que ninguna otra generación ha logrado ni en número ni en entusiasmo. Nos queda claro que la amistad perdura, que la confianza nos permite creer que es posible y que el sentido de colaboración tanto de organizadores como de todos los participantes, nos permitió regalarnos uno de los mejores obsequios en nuestra vida, sin duda.
Ya durante el evento, los compañeros y compañeras del grupo G se tomaron la foto y ahí si me hice lugar, como no. Aunque ya saben que soy parte de cada uno de los grupos.
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